Opiniones, comentarios, críticas, alabanzas y quejas de los diferentes restaurantes que tengo la fortuna de ir a conocer. Todo desde el punto de vista de la EXPERIENCIA de la visita y no sólo la comida
viernes, 6 de diciembre de 2013
El baño... el punto olvidado
Una de las partes más importantes y frecuentemente olvidada por los restauranteros, diseñadores y por supuesto que también por los críticos, sin duda alguna, son los baños, sanitarios, servicios, WC, toilette, o como usted le guste llamar.
Si bien no siempre que se visita a un restaurante se usa, si es MUY importante que cuando requerimos sus servicios tengamos un lugar limpio, sobretodo eso, limpio, y que además este completo con papel, jabón y toallas. Dependiendo del resultado sin duda reflejará en parte la imagen y el profesionalismo del negocio.
El problema empieza por el principio (valga la redundancia), con el diseñador del establecimiento; estos arquitectos que se olvidan de integrar los sanitarios al contexto y concepto del restaurante, generan un punto negativo en la visita y experiencia del cliente.
Cuando un baño está bien integrado al concepto, inmediatamente se nota. Hay diseños originales increíbles y bien logrados, aunque también los hay muy sobrios que también lucen… todo cuenta y no necesariamente es un tema de dinero, sino de gusto, de clase, imaginación y en muchos casos de ILUMINACIÓN…. Hay baños como el de "Olives" que es bellísimo, bien integrado, con mucho lujo, hay otros como el del "900" que sin ser una inversión bruta, tiene los elementos adecuados y cumple perfectamente bien. Pero me ha tocado ir a lugares en que el baño es más chico que de avión y con un foco pelón alumbrando. Terrible. Hay unos diferentes como en el "Tori Tori" de la Roma donde los servicios están llenos de cubículos, sin distinción de hombres o mujeres pero perfectamente cuidado, con instalaciones de primera y con gusto y equipos inmejorables y con una persona de fijo, auxiliando a la gente.
Todo se puede.
Ahora bien... desde el punto de vista operativo es FUNDAMENTAL que los baños estén limpios y que se vean limpios y HUELAN a limpios.
Tienen que tener un mozo que constantemente pase a revisar que el baño este en condiciones y completo (si en la casa es molesto, en un restaurante no puedes gritar: Mamaaaaaaaaá no hay papel….!!!!), para este fin creo que todos hemos visto las hojitas detrás de las puertas donde deben ir firmando cada media hora o algún otro periodo de tiempo. El chiste es que las firmen y limpien y no sólo las firmen.
En ese sentido, por supuesto que el cliente es fundamental para ello, un poco de civilidad siempre será apreciada por el personal de limpieza, y aun mas por el siguiente usuario, y es que no cuesta nada tirar la basura en su lugar y asegurarse de hacer el uso correcto y completo del "flush".
Por increíble que parezca, al menos para mi, los baños de mujeres son siempre considerablemente mas sucios que los de los hombres. No, yo tampoco me lo acabo de explicar, pero es mas que cierto.
Un último punto…. Por favor, los botes de basura de los cubículos SIEMPRE deben de ir con tapa y por favor NUNCA ponga el letrero de "no tirar los papeles a la taza". No voy a entrar en detalles, pero PORFAVOR tírelos a la taza, el papel higiénico se deshace más rápido ahora y las cañerías modernas no se tapan tan fácilmente; ayudemos a no respirar "eso" y de preferencia tampoco verlo.
jueves, 7 de noviembre de 2013
Anatol
La estetica del lugar me parecio muy agradable, maderas, fotografías de elementos gastronomicos y con unos garrafones negros que le dan un muy buen toque, quedando desde mi punto de vista, muy acogedor.
Hay que decir que se ve una muy buena inversión, es decir, los elementos son de clases desde las sillas y mesas, hasta los cubiertos, loza y cristalería.
La mesa esta bien presentada, sin mantel como viene siendo la tendencia ultimamente, sobrio pero elegante, tan solo con una servilleta, los cubiertos y una copa.
Desafortunadamente el formato de menú vuelve a ser la ya choteadísima tabla con clip. Aunque en este caso, lo distingue claramente el logo del restaurante incluido en ella. El menú esta bien distribuido, con letra clara, espacios suficientes y con una descripción breve de cada platillo. Me parece un muy buen punto que incluyan informacion de los platillos, como por ejemplo el lugar de origen de la materia prima.
Escogimos de entrada unos "Camarones Rockefeller", que estan buenos sin ser nada, creo, memorables. Vienen varios camarones 26/30 cubiertos con la espinaca, crema y gratinados. Cumplen.
Tambien se probo la Sopa de Frijol que esta francamente muy buena, pues además del excelente sabor lo complementa un poco de foie gras. Sensacional. El punto negativo es la presentacion, pues al venir en un plato muy grande, la porción se ve muy pequeña.
De plato fuerte, y siguiendo la recomendacion del mesero pedí el "Brooklyn Sandwich", que viene en pan de centeno con una generosa porcion de Corned Beef preparado en casa, con ensalada de col y aderezo ruso. Francamente cumple con las expectativas. De guarnición trae unas papas a la francesa bien preparadas y aderezadas, aunque por alguna razón venían trozos muy pequeños, pero quitando ese mínimo detalle, valen la pena.
A todo esto, el servicio es amable, a veces un poco distraído, pero conocen bien la carta, saben que recomendar, y estan atentos y con una sonrisa. Con eso es mas que suficiente, muy lejano a lo que hoy en día se ve en la mayoría de los restaurantes mexicanos.
De postre nos trajeron un pastel de Chocolate con compota de ciruela, que cumplía de sobra. Imposible quejarse de nada, ni haciendo esfuerzos.
En cuanto al punto que nadie menciona en las reseñas, pero es MUY importante, los baños, cumplen a cabalidad. Es un baño individual, muy amplio, bien decorado, con personalidad, y lo mas importante, limpio.
Los precios son altos pero no prohibitivos, entre $500 y $700 por persona, pero al menos la calidad y cantidad de las porciones son justas. Además de que como mencioné al inicio, el entorno ayuda a que el valor de los alimentos se perciba mejor.
Salimos del lugar, y gente amable y sonriente del staff nos despide con una sonrisa y con una galleta. ¡¡Bien!! Ultimamente en los restaurantes se olvidan de despedir al cliente.
Regresaremos con seguridad.
sábado, 28 de septiembre de 2013
MALAMÉN
Ubicado en Emilio Castelar, justo frente al Parque Lincoln, esta pintado todo de blanco, con un bonito mural de Marco Colín en la parte superior y algunos otros elementos decorativos pequeños.
He de decir que si bien había oído varios comentarios positivos de este lugar mi primera impresión no fue buena, esto debido a que al llamar por la tarde para responsablemente hacer una reservación, me dijeron que no tomaban, que la última hora era a las 7:00 pm. Como no tengo las costumbres norteamericanas de cenar tan temprano, fuimos a una hora prudente (8:30) en espera de encontrar lugar, que si lo hubo afortunadamente, pero me encuentro con una mesa (de hecho fueron dos) con un claro y bonito letrero de "reservado". En otras palabras, ¡¿de que se trata?!
Las mesas, al igual que la decoración son minimalista y en tonos blancos. Pero donde me decepciona BASTANTE es al ver un servilletero muy barato de acero, con servilletas sencillas. Así cómo un salero digno de una lonchería. Lamentable. Sobretodo porque estamos en Polanco! en Emilio Castelar, en un restaurante que sí bien tiene precios justo, de ninguna manera es barato. Lo menos que hubiera esperado hubiera sido servilletas de mejor nivel y de preferencia con el logo del restaurante.
El mesero llega y ofrece una bonita carta de bebidas que cuenta con diversos cócteles, en los que relata aventuras de Malamén. Además de esas bebidas da gusto ver que tienen una amplia opción de cervezas artesanales. Así mismo me llamó gratamente la atención que tuvieran dentro de las bebidas BOINGs de varios sabores.
El mesero ofrece unos "siders" que son pequeñas botanitas entre que las que escogimos una ensalada rusa con cangrejo y unas lentejas con camarón, que estaban muy buenas. Claro que al mesero no se le ocurrió mencionar que tienen costo, no mucho $30 cada una, pero molesta.
Llega la carta, de buen tamaño, original en su tipografía, siguiendo el formato y decoración del restaurante, incluidos los dibujos de Colín. El único pero, y es importante, es que la contra cara del mismo está completamente en blanco. Se me hace un desatino que era fácilmente solucionable con el logo del restaurante.
Los platillos son variados y rallan en el "comfort food" pues hay sandwiches, hamburguesas y hasta tacos.
Pedimos la hamburguesa de chistorra y queso Oaxaca, y también la de Gorgonzola. De buen sabor, acompañadas por una generosa porción de papas a la francesa bien fritas. Sobretodo la de chistorra la consideraría una creación original y divertida. Vale la pena, aunque la porción no es precisamente algo que llamara generosa.
Hay que darle mención especial al mesero que conoce los productos, sabe recomendar y está al pendiente del comensal. Además por supuesto, es atento, sonríe y tiene buena actitud. Se gana el 15% que difícilmente otorgo.
De postre pedimos, la muy recomendada malteada de flan de cajeta. Cumple las expectativas. Literalmente es una malteada de excelente sabor con cajeta por todos lados. Deliciosa. Decadente en lo referente a calorías , pero no se arrepiente de la elección.
lunes, 2 de septiembre de 2013
La Taberna del Chanclas
La visita la realizamos un viernes por la noche, y tuvimos una excelente primera impresión con un solicito y atento Valet Parking, que toma el automovil y rapidamente lo estaciona, con suerte para nosotros, en un lugar cerca.
El lugar, si bien pequeño, es sobrio pero acogedor, con una agradable terraza. Sin embargo, justamente al ser un poco pequeño las mesas estan un poco pegadas, pero tampoco tanto como para espantarse, pues las mesas mismas son amplias.
El servicio es atento y sin duda profesional, saben el oficio, conocen la carta y saben vender bien los platos. Hasta ahí todo bien.
El primer problema para mi es el formato del menú. Una hoja simple, blanca, con el listado de los platillos enmicada en un plastico duro y feo. Para el nivel del restaurante se espera MUCHO mas, si bien la tendencia en el mundo es una hoja impresa, al menos esta no va en un plastico feo y se imprimen a diario, y por supuesto se incluyen los postres.
Lo que también falla bastante es la música. Al menos en esta visita nos tuvimos que soplar todo el disco doble o el mismo disco dos veces, ya no sé, de Mijares en Concierto. Y no es que no me guste Mijares, al contrario, pero creo que en estos tiempos modernos un iPod soluciona mucho y se puede programar música variada acorde al lugar y al concepto.
La lista de vinos es otro desastre, si bien esta si viene en una carpetita de piel negra, no tiene ni pies ni cabeza, pues no encontré al menos yo, algun orden. Se encuentran mezclados españoles, argentinos, mexicanos... pero además sin aclarar la región de los caldos, ni siquiera por paises. Afortunadamente uno tiene algunos conocimientos de vinos y sabe de donde son la mayoría. Sin embargo hay que dar el punto a favor de que los precios son mas que justos. Ya no se ve en restaurantes vinos abajo de $300 y aqui se encuentra al menos el Cune Crianza. Bravo por ese detalle, además de que reitero, los precios estan muy bien.
Ahora bien, los alimentos:
De entrada sirven de cortesía unas aceitunas de muy buena calidad y muy sabrosas; estas aceitunas venían junto con unos ajos, que si bien nos aseguraron que eran de sabor suave y no dejaban rastros en el aliento, preferimos dejarlos de lado.
El pan de la casa es tambien de calidad. Este lo sirven en una bolsa de papel, en un toque diferenciador interesante(que desafortunadamente ya había visto en el restaurante LA LECHE de Vallarta).
De entrada pedimos unas Croquetas de Jamón Serrano que realmente estaban MUY buenas. 5 piezas de buen tamaño que estaban a la altura de la fama del lugar.
Tambien pedimos los Huevos Lucio con chistorra, estos eran sumamente recomendados pues el Chef Jean Claude (Chanclas) trabajó en Casa Lucio de Madrid, origen de los famosisimos Huevos Rotos.
El plato esta sin duda bien presentado, con una porción generosa. Pero tiene un terrible defecto: las Papas, que son parte fundamental del plato, carecen de calidad. Supongo (y no deja de ser eso, una suposición), que el producto es mexicano, y nuestras papas tienen un defecto muy grande que es que tienen mucha agua y por lo tanto no fríen bien. Como resultado quedó una papa fofa, que no es crujiente (se que el huevo las moja y podrían perder esa caracteristica, pero creo que no era el factor tan determinante para el estado de las mismas) ni de buen color amarillo, sino un tono mucho mas grisaceo y apagado. Yo francamente recomendaría que compraran papas americanas o canadienses congeladas cuya calidad es innegable.
Hay que decir que la chistorra no tenía ni media queja, ni aun buscandole. Ese producto fue estupendo.
Desafortunadamente este plato, por las papas, decepcionó, al menos contra la expectativa de Casa Lucio.
De segundos pedimos unas Alcachofas salteadas con Foie Gras, que consta de varios corazones de la misma cubiertas en una salsa cremosa que no tenía pierde.
Así mismo pedimos el Solomillo Mixto en Puntas, que trae dos preparaciones, en cebolla caramelizada y por el otro lado con ajetes. La calidad de la carne es innegable y el termino igualmente es el correcto. Sin embargo, de guarnición tiene las mismas papas carentes de color y de textura que hacen que el plato pierda mucho.
Las porciones son generosas, cosa que se agradece y se toma en cuenta, pues quedamos mas que satisfechos y no quedó espacio para el postre.
A lo mejor tuvimos mala suerte, pues supe que el Chef no estaba ese día, espero poder pronto y dar esa justa segunda oportunidad y ver que las recomendaciones son mas que justificadas.
Buen provecho.
lunes, 8 de julio de 2013
: Belmondo
> En la esquina de las calles de Mérida y Tabasco, a una cuadra de Álvaro Obregón, se encuentra un pequeño restaurante llamado Belmondo.
> La especialidad del lugar son los sándwiches, muchos sándwiches de todo tipo y con diferentes tipos de panes, y hay que decirlo panes de muy buena calidad de la Panadería Pancracia.
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> El lugar es, diría yo algo obscuro pero acogedor. Los meseros son en su mayoría jóvenes, muchos de ellos argentinos y el "uniforme" consta de jeans y playera negra. La suma de estos dos factores da como resultado una clientela Hippster, lo cual no necesariamente es algo malo, le da cierta atmósfera muy ad hoc al restaurante.
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> En la carta que como ya mencionamos esta basada principalmente en sandwiches, también tiene una buena selección de ensaladas, que siendo francos, nos las saltamos olímpicamente. El menú tiene el ya muy muy visto formato de las hojas en una tabla con clip que no dice nada. Tiene también una interesante carta de cocteles y una corta y creo cara, carta de vinos (mejorarían mucho poniendo algunos vinos más accesibles).
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> Antes, de entrada probamos unos espárragos con tempura, muy buenos, aunque algo pobres en cantidad. También unas tostadas de pato, las cuales sentí un poco sosas y secas. No las pida.
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> Ahora si, a lo bueno, los emparedados, pedimos un London Broil que es la carne de res picada en un pan de panini ligeramente tostado con alioli de aguacate y germinado de cebolla. Muy bueno.
> También probamos el tradicional French Dip sin mayores adornos, el Roast Beef de excelente calidad y bien cocido, queso emmenthal y al lado su jugo de carne para remojar el pan como dicta la tradición. Sensacional.
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> Otro fue el de Queso de Cabra, en pan de caja tostado, y buena calidad de producto. Muy cumplidor. Sin embargo se siente elevado en el precio, pues sin tener ingredientes tan caros cuesta $120 contra $130 del London Broil o $135 del French Dip. No hay consistencia ni relación en el valor del producto.
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> En cuanto al servicio queda claro que depende de un poco de suerte, pues en la primera visita nos toco una chica argentina que sí bien intentó ser amable, se nota su falta de conocimiento del oficio que derivó en tardanzas innecesarias. En la segunda visita nos toco un cuate MUY amable que hizo mucho mejor la experiencia, haciendo adecuadas sugerencias y estando pendiente de las necesidades de los comensales.
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> Vale la pena que vaya, quitando los vinos, tienen una excelente relación valor precio, que a mi me hizo tener en mente regresar a este lugar, cosa que muy pocas veces sucede... Y si, sin duda voy a volver a probar otro de los deliciosos sandwiches.
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> Que aproveche!
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domingo, 16 de junio de 2013
Duke Roma
Al entrar y tomar asiento llega rápidamente el mesero que nos habla de tu. FATAL! Creo que en lugares tipo Chillis o Fridays pudiera estar bien, pero en un restaurante más serio siempre se debe de hablar de usted, al final del día no nos conocemos y yo soy el cliente y espero recibir respeto. Mera formalidad básica.
Nos traen el menú que tiene un formato sencillo de dos caras, en una cubierta de piel. La letra de buen tamaño y espacios suficientes con una clara descripción de los platillos. Sencilla y lo aplaudo, en un lugar como este no hay necesidad de inventar.
Los precios si no baratos, si justos, no le van a sacar los ojos, y vale lo que cuesta.
De entrada pedimos un Tiradito de Wagyun con pipian de Morita. Bueno, cumple, pero no llega a ser espectacular, tal vez el pipian es un poco fuerte y esconde el sabor de la carne. Además se supone que lleva Cotija, que no lo vi por ningún lado, y si estaba escondido o integrado a la salsa, no lo percibimos.
Después se pide un arroz del día que es con poblano y Pargo. Bastante bueno.
De plato fuerte decidimos el Chamorro con Mole de Macadamia. Muy bueno tambien.. La carne jugosa y el sabor del mole lo acompaña de maravilla.
Cabe mencionar que la presentación es moderna y bien puesta y los tamaños de las porciones de todos los platos fueron más que justas, rayando en porciones grandes.
En el Inter el mesero se saca la espina del tuteo y nos revela que conoce el oficio que tanto se ha perdido: está pendiente de retirar platos y vasos sucios, ofrece más bebidas sin ser encajoso ni forzar la venta (utilidad para el restaurant y propinas para él, cosa que sorprende que el mesero moderno no contemple), siempre tiene una sonrisa y excelente actitud . Chapeau!!!
Lo que sí decepciona es el formato de la carta de postres, la hoja en una tabla con clip. Demasiado visto ya en demasiados restaurantes. Urge un cambio. Más vale un formato clásico como el de los alimentos, que copiar un formato "vanguardista" ya choteado.
No llegamos a pedir postre por haber quedado satisfechos, el café no se perdona, que cumple de sobra.
En general creo que vale la pena ir al Duke, se lo recomiendo, seguramente en la noche tiene más ambiente.
Provecho
@PanyLaSal



















